«Aprende de los errores de los demás. No vivirás lo suficiente para cometerlos todos tú mismo.»
Eleanor Roosevelt
Dicen que las personas somos el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, esto no es ningún secreto y seguro que tú mismo te has dado cuenta de ello. En ocasiones somos capaces de ver a otras personas equivocarse y repetir nosotros las mismas acciones esperando un resultado diferente, y lo único que conseguimos es equivocarnos una vez más.
Cuando se trata de elegir o planificar nuestro futuro profesional los errores pueden tener graves consecuencias, por eso en este capítulo te traigo una serie de reflexiones acerca de los errores más comunes en este ámbito.
¡Intenta evitarlos y no esperes que contigo sea distinto!
1º Error. Tomar decisiones demasiado influenciados por nuestro entorno
Tomamos decisiones constantemente, desde que nos levantamos hasta que vamos a dormir. A lo largo del día probablemente tomaremos miles de decisiones, algunas rápidas, como la ropa que nos ponemos, y otras en cambio nos pueden llevar más tiempo, como la comida a elegir en un restaurante. Muchas decisiones las tomamos de forma instantánea, casi de forma inconsciente, por ejemplo: si tienes sed y de repente te levantas a tomar un vaso de agua es porque en algún instante has tomado la decisión de ir a refrescarte. Cuando las acciones que se producen después de estas decisiones se repiten de forma periódica a lo largo de muchos días se convierten en lo que conocemos como hábitos, convirtiendo la decisión en algo trivial y en ocasiones en una acción involuntaria que repetiremos constantemente sin apenas percibir que la estamos tomando.
En cambio, hay otro tipo de decisiones que dedicamos mucho tiempo en tomarlas: días, semanas o en ocasiones incluso meses. Estas decisiones son las que suelen afectar a nuestro bolsillo o pueden suponer un impacto a medio o largo plazo en nuevas vidas. En cualquier caso, sean rápidas de tomar o no, el resultado de las mismas suele estar fuertemente influenciado por nuestro entorno y por nuestra propia experiencia, y es importante que tengamos conciencia de ello como veremos más adelante. Es muy probable que escojamos un deporte que ya practican nuestros amigos o ver una serie que nos han recomendado, o que utilicemos las mismas redes sociales que nuestros amigos.
También está nuestra experiencia: aquellas cosas que nos han sucedido a lo largo de nuestra vida, y que independientemente del tiempo pasado influyen de forma constante en nuestro día a día y en las decisiones que tomamos. Aquella película que vimos de pequeño y que nos marcó desde entonces, aquella mala experiencia en una piscina cuando eramos niños, una clase inspiradora en el instituto, etc. El ámbito profesional tampoco es una excepción, es común encontrarse a muchos profesionales que han seguido los pasos de sus padres, jóvenes que deciden estudiar la misma carrera universitaria que un familiar que ha tenido éxito en su carrera o largas generaciones de abogados en una misma familia. En realidad tiene sentido que tomemos este tipo de decisiones basados en los testimonios de las personas que tenemos más cerca porque son testimonios en primera persona.
Podríamos decir que todo está relacionado, y que toda nuestra experiencia y nuestro entorno van a influir sobre nuestras decisiones. Es más, según la teoría del determinismo todas las acciones del mundo estarían entrelazadas entre sí, y todas las acciones futuras ya estarían determinadas por todo lo que ya ha sucedido. Yo prefiero pensar que no es así, y que las personas todavía tenemos capacidad de tomar decisiones de forma libre. De cualquier modo es innegable que nuestro entorno y experiencia van a influir sobre las decisiones.
A la hora de elegir nuestro futuro profesional esto no es una excepción, tomamos decisiones influenciados por nuestro entorno. Esto puede ser bueno si nuestro entorno está alineado con nuestros intereses y con lo que demanda el mercado laboral llevándonos a tomar la decisión correcta, pero como sucede en muchos casos esto nos puede llevar a estudiar una titulación por que es la que estudió nuestro vecino y se fue bien (hace 20 años) y puede que a nosotros no nos vaya tan bien.
Uno de los casos más típicos que nos podemos encontrar es aquel en que animados por nuestras generaciones anteriores decidimos estudiar aquello que “nos encanta”, motivado en muchas ocasiones en que nuestros padres no pudieron hacerlo y lo desean para nosotros. Si solo tenemos en cuenta aquellos que nos motivan podemos caer en el error de comenzar una carrera con poco futuro que nos obliga a reinventarnos tras largos años de estudio.
Debemos evitar a toda costa tomar decisiones sobre nuestro futuro profesional influenciados por nuestro entorno más cercano, casos de éxitos (y también de fracaso) aislados que nos lleven a decisiones que no estén alineadas con nuestros intereses y con el mercado laboral y tratar de tomarla basadas en la mayor cantidad de información posible y analizando de forma concienzuda cada camino basados en datos objetivos.
¿Cómo evitar el 1º error?
Probablemente sea físicamente imposible que las personas dejen de estar influenciadas por su entorno y tomen decisiones de forma 100% objetiva, por lo que para no caer en este error debemos de ampliar nuestra área de influencia, es decir tratar de influirnos por un número mayor y variado de personas. A través de foros en internet podemos leer la experiencia de diferentes personas de sectores diferentes, también podemos contactar a través de las redes sociales con otras personas que trabajen en sectores en los que estemos interesados y de este modo tener una visión más global y objetiva.
Como veremos más adelante, contar con toda la información de la que dispongamos en términos de títulos, salidas profesionales o índices de empleabilidad también nos ayudará a tomar la decisión que más nos conviene.
2º Error. No conocer todas las opciones profesionales
Cómo ya te habrás dado cuenta el segundo error es bastante claro: tomamos decisiones sin conocer todas las salidas profesionales que hay, entonces claro… ¿Cómo vamos a decidir que nuestro objetivo es convertirnos en agentes medioambientales si ni siquiera sabíamos de esta profesión?.
Quizás nunca te hayas parado a pensar sobre esto, pero cuando a la edad de 16 años comenzamos a pensar en nuestro futuro profesional apenas conocemos todas las opciones que hay disponible, en muchas ocasiones sólo conocemos las más populares y las más demandadas en nuestra zona geográfica.
Debemos tratar de conocer cuales son todas las opciones profesionales y especialmente aquellas que más se acercan a nuestros intereses y conocer qué oportunidades laborales nos ofrecen. Esto parece algo sencillo pero es una tarea que requiere que le dediquemos el tiempo necesario. Si consultamos a un orientador escolar lo más probable es que nos recomiende aquellas salidas profesionales más populares y que ofrecen una mayor empleabilidad o condiciones laborales. Es posible antes se haya tomado unos minutos en preguntarnos cuáles son nuestros intereses y nuestros puntos fuertes, pero hay que ser conscientes que establecer nuestros objetivos profesionales requiere mucho más que un par de preguntas.
Si consultamos informes sobre empleabilidad de grados universitarios nos pasará algo parecido, estos apenas muestran la punta del gran iceberg que es el mercado laboral, y tampoco saben nada sobre nosotros, sobre lo que nos gusta o sobre lo que se nos da bien.
Debemos tratar de ver todo el iceberg y conocer bien la realidad del mundo laboral, la remuneración en los diferentes puestos de trabajo, las tendencias en los próximos años o el nivel de satisfacción de los trabajadores.
Con el paso de los años y como es lógico al contar con una mayor experiencia y conocer a un mayor número de personas, vamos conociendo un mayor número de salidas profesionales lo que lleva a muchas personas a comenzar nuevos estudios o replantear su carrera profesional. Sería fantástico conocer todas las opciones antes de comenzar, ¿verdad? y evitar equivocarnos y de este modo ahorrarnos el tiempo y el dinero que esto conlleva. A lo largo del libro iremos ampliando nuestro conocimiento sobre el mundo laboral, pero de cualquier modo puede que tú tengas unos intereses muy particulares por lo que te animo a que comiences ya a investigar y a recopilar toda la información que puedas.
¿Cómo evitar el 2º error?
- Lee informes sobre el mercado laboral.
- Busca cuales son los empleos más demandados por sector y mejor remunerados.
- Busca cuales son los empleos MENOS demandados y peor remunerados.
- Infórmate sobre todos los puestos para funcionarios públicos.
- Lee ofertas de empleo continuamente en aquellos sectores que te interese.
- Utiliza redes como LinkedIn para contactar con otros profesionales e informarte en profundidad sobre puestos concretos.
- Lee sobre las tendencias para los próximos años. Pero recuerda que son solo tendencias y que en algunos casos no llega a nada.
3º Error. Elegir primero el cómo y luego (o nunca) el qué
Llevamos todo el capítulo haciendo referencia a términos como ‘salidas profesionales’, ‘ámbito profesional’ o ‘carrera profesional’, y sin embargo puede que estos términos no sean familiares para tí, ya que cuando damos los primeros pasos para construir nuestra carrera profesional a menudo nos centramos únicamente en la elección de una titulación universitaria o de formación profesional. Estamos preocupados en el ‘cómo’ y no en el ‘qué’.
En ciertos aspectos está bien tomar una decisión y luego dejarnos llevar y ver hasta dónde nos lleva. Sin embargo cuando se trata de nuestro futuro laboral no es conveniente dejar nada al azar, debemos coger el toro por los cuernos y preocuparnos de nuestro futuro.
Con todo esto dónde quiero llegar es que debemos establecer cuales son nuestros objetivos desde el principio, no es necesario que estos sean definitivos o para toda la vida, pero si es conveniente que establezcamos unas metas a medio largo de plazo de donde queremos llegar profesionalmente: tenemos que elegir nuestro ‘qué’. Muchos jóvenes simplemente escogen una titulación sin plantearse cuáles son sus salidas profesionales, luego con los años identifican cuál es su objetivo profesional y se dan cuenta que quizás el camino escogido no es el más rápido o el más directo.
Es más conveniente que establezcamos nuestros objetivos y a partir de aquí valoremos TODOS los caminos posibles (cómo) y no al revés. De este modo estaremos más cerca de alcanzar nuestras metas y no las que el azar tenga preparada para nosotros.
Cómo habrás podido observar en puesto TODOS en referencia a los caminos en mayúsculas, y es que quería llamar la atención sobre esto. Es común que las personas al marcarse la hoja de ruta solo barajen el camino más directo hacia su objetivo. Es importante que valoremos los pros y los contras de todos los itinerarios ya que en ocasiones el camino más largo puede ser el más beneficioso para nuestro caso. Pongamos por ejemplo que nuestro objetivo es ser enfermero, el camino más directo sería estudiar el grado en enfermería, otro camino alternativo podría ser estudiar grado medio en auxiliar de enfermería y a continuación cursar grado en enfermería.
Ahora analicemos los pros y las contras:
El primer camino, en cuanto a los pros es el más rápido, y por tanto el más económico. En cuanto a los contras tendríamos que analizar los posibles riesgos: por ejemplo imaginemos que cuando comenzamos a realizar las prácticas en 3º curso nos demos cuenta de que no estamos hechos para ese trabajo. Otro posible riesgo podría ser que necesitemos más de 4 años para completar los estudios y tengamos problemas económicos para finalizarlos.
En cuanto al segundo camino, los contras están claros: es más largo y por tanto tendrá un mayor coste económico, pero ¿en qué nos puede beneficiar?. Uno de los posibles beneficios es que al cursar previamente un grado medio (2 años) entraremos antes en contacto con el mundo laboral y podremos comprobar si estamos hechos para ese trabajo. Por otro lado, si tuviéramos dificultades para obtener el grado siempre podríamos trabajar como auxiliares. Otras de las ventajas es que es más fácil acceder a los estudios de grado medio ya que la oferta es más numerosa, mientras que en los grados universitarios es más reducida.
¿Cómo evitar el 3º error?
Estudiar una carrera universitaria NO es un objetivo profesional, es solo un objetivo en términos de formación que puede proporcionarnos (o no) diferentes salidas profesionales.
Distingue entre los objetivos profesionales y los diferentes caminos para alcanzarlos.
Una vez establecido el objetivo lista todos los posibles caminos (casi siempre hay más de uno), valora los pros y contras de cada uno e intenta tomar una decisión de la forma más objetiva posible.
4º Error. La universidad como único camino
Si hemos sido buenos estudiantes durante el bachillerato y no hemos tenido dificultades para aprobar todas las asignaturas parece que la elección obvia es ir a la universidad, y muchos jóvenes ni siquiera evalúan otras posibilidades.
Esta dinámica está fuertemente influenciada por las generaciones que nos precedieron y que vieron (ya hace unos años) que aquellas personas que finalizaron estudios universitarios alcanzaban puestos de trabajo de calidad y bien remunerados. Sin embargo el panorama ha cambiado mucho desde aquellos años, donde el mercado demandaba muchos profesionales titulados y la oferta era escasa. Hoy en día la escena es muy distinta, y aunque el mercado sigue demandando profesionales bien formados en ciertos sectores hay una sobreoferta de profesionales. Por tanto finalizar un título universitario no nos garantiza acceder a un puesto de trabajo de calidad.
Debemos por tanto barajar otras opciones como puede ser realizar estudios de formación profesional u optar a un puesto de trabajo que no requiera estudios universitarios a través de una oferta de empleo público (una oposición de toda la vida).
A la hora de decidir si optamos por la universidad o formación profesional hay que tener en cuenta varios aspectos:
El primero de ellos es el tipo de estudiante que eres. Si eres una persona disciplinada y trabajadora que ha superado el bachiller sin esfuerzo eres un perfecto candidato a estudiante universitario. Pero si no es tu caso, quizás la formación profesional te brinde mayores ventajas. Cualquier persona con esfuerzo acabará finalizando los estudios universitarios, pero en un mercado laboral con tanta oferta de profesionales te será difícil destacar y progresar laboralmente
Si por otro lado optas por formación profesional te será más fácil destacar, y estarás en una mejor posición para ascender laboralmente que un ingeniero medio, o dicho de otro modo: más vale ser un gran técnico que un ingeniero mediocre.
Hay que destacar además que esta formación es de menor duración, lo que te permitirá acceder antes al mercado laboral y completar tu formación mediante certificaciones o cursos. También hay que destacar que las universidades son mucho más rígidas a la hora de actualizar sus contenidos y sus métodos de enseñanza, y muchos planes de estudios están décadas desfasados con respecto a los conocimientos y habilidades que demanda el mercado laboral.
A favor de los estudios universitarios hay que decir que para muchas empresas es un requisito para poder optar a determinados puestos de trabajo (pensando de forma errónea que serán profesionales mejor preparados…), y que para poder trabajar en puestos muy específicos se requiere en ocasiones de estudios muy avanzados.
No barajes los estudios universitarios como única opción y explora toda la formación disponible para alcanzar tus objetivos:
- Formación profesional
- Cursos
- Habilitaciones profesionales
- Aprender de forma autodidacta
Como ves hay muchas alternativas, solo tienes que sentarte un rato e investigar un poquito sobre cada una de ellas.
Espero que aprendas de los errores e intentes evitar los que aquí te muestro, y con un poco de suerte alcanzarás tus objetivos.
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