¿Merece la pena estudiar titulaciones universitarias?
La respuesta rápida sería depende.
Y la verdad que este es un tema del que me gusta hablar y compartir opiniones con otras personas, porque como ya hemos comentado en otras publicaciones, el público general tiende a sobreestimar los estudios universitarios, escogiendo en muchas ocasiones titulaciones con pocas salidas laborales lo que les obliga a reciclarse años después.
Otro error común es cursar estudios con una alta dificultad técnica y luego no ser muy habilidoso en el mundo laboral. En mi opinión, creo que es más beneficioso, en términos laborales, destacar como titulado en formación profesional que ser un graduado universitario mediocre.
Para tomar la mejor decisión, deberíamos primero establecer nuestros objetivos profesionales, y posteriormente trazar el camino que mejor se ajuste a nosotros para llegar a él.
A continuación te comparto mi análisis de pros y contras de este tipo de estudios con el objetivo de ayudar a cualquier lector que tenga que elegir próximamente a elegir mejor su camino.
Ventajas de los estudios universitarios
Acceso a un puesto de trabajo de alta cualificación. Son muchas las ventajas como vamos a ver a continuación de cursar estudios universitarios, pero si una destaca por encima de todas es que es la única vía de acceder a puestos de trabajo de alta cualificación como puede ser abogado, médico o ingeniero, si queremos ejercer este tipo de puesto de trabajo no hay otra alternativa que mediante la obtención de un título universitario.
Están bien valorados por las empresas. Por lo general las empresas valoran los estudios universitarios por encima de otros estudios (pero no por encima de la experiencia laboral). En ocasiones esto se debe a que es una forma rápida de poder filtrar una pila de curriculums.
Adquieres una gran cantidad de conocimientos. Cuatro años dan para mucho sin duda, por lo que inevitablemente vas a aprender mucho acerca del grado que estudies (aunque esto no siempre es muy útil de cara al mercado laboral). Si por ejemplo estudias historia del arte aprenderás desde las primeras manifestaciones artísticas de los primeros pobladores hasta las inteligencias artificiales pasando por todas las expresiones artísticas del hombre…
Prácticas en empresa. Las universidades cuentan con programas para prácticas en empresa (independientemente si canjeas las horas de prácticas por créditos ECTS), lo cual es una buena herramienta para acercarse al mundo laboral.
Capacidad para resolver problemas y de adquirir nuevos conocimientos. Especialmente en los grados de ingeniería y otras titulaciones técnicas los estudiantes desarrollan una gran capacidad para resolver problemas a los que no se han enfrentado anteriormente y ha aprender de forma autodidacta, lo cuál es fundamental cuando uno se incorpora al mundo laboral y tiene que hacer frente a tareas que no resuelto antes y aprender nuevas tecnologías o herramientas.
Desventajas de los estudios universitarios
Planes de estudios obsoletos. Muchos de los planes de estudios de titulaciones universitarias llevan décadas obsoletos debido principalmente a la burocracia necesaria para su actualización que lo convierte en una ardua tarea que puede llevar años. En ocasiones también se debe a la máxima de «si algo funciona mejor no tocarlo” que se aplica en la administración pública como en algunas industrias.
Incorporación tardía al mercado laboral. Si eres aplicado y responsable es posible que obtengas el título en 4 años, pero siendo prácticos si somos realistas las estadísticas no están de nuestro lado y lo más probable que te lleve 5 años, por no hablar de grados en ingeniería en cuyo caso este número puede crecer… Esto no sería ningún problema si con el título universitario ya tuviéramos acceso directo a nuestro trabajo soñado, pero con la obtención del título nuestro camino para alcanzar ese trabajo no ha hecho más que empezar.
Por lo general durante el transcurso de los estudios los universitarios están más bien desconectados del sector profesional en el que cursan estudios por lo que no es hasta que obtienen el título o realizan prácticas en empresa cuando tienen las primeras tomas de contacto, y en numerosas ocasiones son muchos los decepcionados con el trabajo, la calidad del mismo o ambas.
Contenidos poco prácticos. Aunque hemos destacado anteriormente como positivo la gran cantidad de conocimientos que se adquieren, en ocasiones estos conocimientos son poco prácticos en el mundo laboral. Sin duda es interesante conocer los conocimientos teóricos de funcionamiento de un motor trifásico, pero sería todavía más útil saber ponerlo en funcionamiento. Muchos recién titulados tienen que ponerse al día en determinadas herramientas de trabajo y no cuentan con las competencias transversales para trabajar de forma eficiente (redactar correctamente un email, trasladar la solución a un problema, organizar la jornada de trabajo, etc).
Planes de estudios demasiado generalistas. Ciertas titulaciones cuentan con planes de estudios donde se abarca un amplio abanico de conocimientos haciendo especial énfasis en los fundamentos teóricos y sin profundizar demasiado en determinados aspectos que pueden ser de interés para el desempeño profesional. Dicho de otro modo: se estudia poco de muchos temas diferentes, mientras que el mercado laboral lo que reclama cada vez más son perfiles más especializados, por no mencionar que después de tantos años de carrera universitaria luego sea necesario cursar un máster para tener una buena base para entrar en el mundo laboral.
El plan bolonia
En este capítulo vamos a tratar de poner un poco de luz acerca de los estudios universitarios en España más allá de los mitos, intentaremos mostrar la realidad sobre este tipo de estudios….
Desde el año 2010 en España los estudios universitarios se rigen a partir del conocido popularmente como Plan Bolonia, que supuso un cambio muy importante acerca de cómo se articulan dichos estudios y que vino con la promesa de equipararse con Europa pero como veremos más adelante poco ha tenido que ver con esto.
Las principales titulaciones universitarias corresponden con estudios de grado, máster y doctorados. Los estudios de grado son lo que se conoce coloquialmente como carreras universitarias y generalmente tienen una duración de 4 años a excepción de ciertos grados que tienen duración mayor como es el caso de Arquitectura y medicina y, existen además los títulos de doble grado que mezclan dos especialidades y que también tienen una duración mayor a los 4 años. Entre los títulos de doble grado más populares en España encontramos el de Derecho y Administración de Empresas (ADE), Relaciones Internacionales y ADE , Ingeniería Informática y Matemáticas (no suena nada fácil) o Criminología-Psicología.
Los planes de estudios universitarios miden la dedicación en créditos ECTS (European Credit Transfer System), y esto no es más que un estándar europeo para medir el tiempo docente que hay que dedicarle a cada contenido, donde 1 crédito ECTS corresponde a 10 horas lectivas, y además tambíen se apoyarán en estos créditos a la hora de calcular el coste de las matrículas universitarias.
Para obtener el título de grado el estudiante deberá obtener un total de 240 créditos (tomamos el ejemplo de un grado de 240 ECTS) repartidos en 4 años, lo cual corresponde a 60 créditos anuales repartidos a su vez en dos cuatrimestres que corresponden de septiembre a enero y de enero a junio, con lo cual corresponde a 30 créditos por cuatrimestre. Además de superar las asignaturas, para obtener todos los créditos los alumnos deberán realizar un trabajo de fin de grado (TFG) que normalmente tiene una asignación de unos 10-12 créditos, y los planes de estudios también contemplan en algunos casos obtener hasta 12 créditos (esto puede variar en función del grado) mediante prácticas en empresa. Asimismo, en algunos grados se permite completar parte de los créditos a través de actividades optativas, como cursos, seminarios o participación en proyectos, lo que se conoce como créditos de libre configuración.
Las asignaturas por su parte tienen carácter cuatrimestral lo que quiere decir que empiezan y finalizan en el mismo cuatrimestre y tienen una carga entre 4 y 6 créditos. Podemos encontrar aunque en mucha menor frecuencia algunas asignaturas con carácter anual (se imparte en dos cuatrimestres consecutivos) y con una asignación de 12 créditos.
De todas las asignaturas lo habitual es que más de un 50% sean de carácter obligatorio, lo que quiere decir que debemos cursarlas y superarlas para obtener el título (nada de esas películas americanas donde vas eligiendo libremente a qué asignaturas entras), y un pequeño porcentaje entorno a 30 créditos suelen ser de carácter optativo, lo que quiere decir que se nos ofrecerá una serie de asignaturas de las cuales deberemos elegir el número suficiente para cubrir los 30 créditos.
Haciendo un repaso de todo lo anterior, un grado típico tendrá entre 5 y 6 asignaturas por cuatrimestre, donde los 3 primeros años serán de carácter obligatorio, y el último año contará durante el primer cuatrimestre con 5-6 asignaturas obligatorias, otras tantas asignaturas optativas (30 créditos), el trabajo de fin de grado (12 créditos) y la posibilidad de en vez de cubrir créditos con asignaturas optativas hacerlo mediante prácticas en empresa (hasta 10 créditos).
Un ejemplo típico de plan de estudios de grado sería el siguiente:
1º Curso – 60 Créditos ECTS
- 1º Cuatrimestre:
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
- 2º Cuatrimestre
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
2º Curso
- 1º Cuatrimestre:
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
- 2º Cuatrimestre
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
3º Curso – 60 Créditos ECTS
- 1º Cuatrimestre:
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
- 2º Cuatrimestre
- 5 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
4º Curso – 60 Créditos ECTS
- 1º Cuatrimestre:
- 3 asignaturas obligatorias de 6 créditos ECTS
- 3 asignaturas optativas de 6 créditos ECTS
- 2º Cuatrimestre
- Trabajo de fin de Grado – 12 créditos ECTS
- 3 asignaturas optativas de 6 créditos ECTS o Prácticas en empresa
Bueno, ya me he matriculado, ¿cómo van a ser las asignaturas?
Probablemente tu primer día de clase en la universidad no sea tan interesante como imaginabas, y te encuentres a un señor mayor hablando durante horas de algo llamado la Guía Docente.
La guía docente es el documento oficial donde se recogen los contenidos (el temario, vamos) y criterios de evaluación de cada asignatura. Aquí podemos encontrar, por ejemplo, el número de exámenes que se realizan para evaluar los conocimientos o las famosas prácticas.
Lo primero que encontramos en la guía docente son las competencias de la asignatura:
- Competencias básicas: son aquellas que todo estudiante debe adquirir al terminar su formación universitaria, como saber analizar y sintetizar información, trabajar en equipo, o aprender de forma autónoma.
- Competencias generales: se refieren a habilidades comunes que se desarrollan a lo largo del grado, como el pensamiento crítico, la capacidad de comunicación oral y escrita o el uso de herramientas informáticas básicas.
- Competencias específicas: son las que están directamente relacionadas con la materia en cuestión. Por ejemplo, si estás cursando una asignatura de derecho penal, aquí se incluirían los conocimientos y habilidades concretas que vas a adquirir sobre ese tema.
- Competencias transversales: también llamadas a veces genéricas, son útiles en distintos contextos académicos y profesionales, como la ética profesional, la responsabilidad social o la sostenibilidad.
Por supuesto, también nos encontraremos con el contenido teórico, que es el temario que se impartirá durante las clases magistrales y que deberás estudiar para los exámenes. Aquí es donde aparecen todos esos temas que te sonarán a chino al principio… pero acabarán formando parte de tu vocabulario habitual.
Y también con un programa detallado de prácticas, si la asignatura las incluye. Estas prácticas pueden ser en laboratorio, en aula de informática, resolución de casos, exposiciones orales o incluso trabajo de campo, dependiendo del tipo de asignatura.
Distribución de horas
La guía docente también detalla cómo se distribuyen las horas de la asignatura. En una asignatura de 6 créditos ECTS, por ejemplo, se contemplan unas 150 horas de trabajo total del estudiante. De esas horas, una parte será presencial (clases teóricas, prácticas, seminarios) y otra parte será trabajo autónomo (estudiar, hacer trabajos, preparar presentaciones, etc). Lo habitual es que haya un equilibrio entre teoría y práctica, pero esto depende mucho del enfoque de cada asignatura.
Sistema de evaluación
Aquí es donde se explica cómo se va a evaluar tu rendimiento:
- Evaluación continua: es el sistema más habitual. Consiste en ir acumulando nota a lo largo del semestre a través de exámenes parciales, trabajos, prácticas, participación en clase, etc. La ventaja es que no te lo juegas todo en un solo examen final.
- Evaluación final: en algunas universidades o grados, el alumno puede renunciar a la evaluación continua y optar por una evaluación final única. Para ello, suele ser necesario solicitarlo formalmente y justificar los motivos (por ejemplo, incompatibilidad con el trabajo). Esta opción no siempre está disponible, así que hay que leer bien la guía docente de cada asignatura.
Lo más común es haya un examen final que deberá ser superado para aprobar la asignatura, y en ocasiones también habrá exámenes parciales, lo que quiere decir que el contenido que se supere durante un examen parcial ya no será necesario volver a evaluarlo en el final, de modo que se reduce la materia del examen final.
Hablar de lo complicado que es acabar en cuatro años
¿Qué pasa si estoy estudiando un grado en Murcia y quiero mudarme a Alicante?
Lo normal sería pensar que si España adaptó sus estudios universitarios para equiparnos con Europa, no tendríamos problema en pasar de estudiar Periodismo en la Universidad de Murcia a estudiar periodismo en la Universidad de Alicante, apenas separadas por 76 kms.
La respuesta rápida y fácil a la pregunta que planteamos es que lo más probable que nos convaliden la mayoría de asignaturas y que un pequeño número de ellas no sea así.
Esto se debe en que la universidades tienen (casi) total libertad de desarrollar sus planes de estudios (esto es cierto excepto para las titulaciones con atribuciones profesionales) dentro unas directrices marcadas por la unión europea y por diferentes leyes del estado español. Por lo tanto, la universidad de Murcia puede haber desarrollado un plan de estudios totalmente diferente (aunque suelen ser similares) que al desarrollado por la Universidad de Alicante.
Debido a la falta de estandarización en los planes de estudio no existe una tabla de convalidaciones entre grados de diferentes universidades donde los estudiantes puedan comprobar de forma rápida qué asignaturas le convalidaron si pasan de estudiar el mismo grado de una universidad a otra, o si deciden cambiarse de grado en otra universidad. El proceso en cambio para la convalidación es manual y llevado a cabo por los departamentos a los que pertenecen las diferentes asignaturas. Los profesores responsables de esta tarea tienen que evaluar la guía docente de las dos asignaturas que se desean convalidar y determinar si cumplen con los mismos contenidos.
No dudo de la objetividad de los docentes de nuestro sistema universitario, pero no es ningún secreto que puedes dar con algunos muy exigentes a la hora de convalidar las asignaturas y con otros más flexibles… De hecho una práctica habitual, especialmente en carreras técnicas, es cursar las asignaturas más ‘exigentes’ durante la estancia en el programa erasmus, y como te puedes imaginar si no hay homogeneidad entre dos universidades separadas por apenas 75 kms, mucho menos la va a ver entre otras de diferentes países.
La libertad que gozan las universidades para desarrollar sus planes de estudios podría suponer un hándicap a la hora de actualizar los contenidos de acorde con las necesidades del mundo laboral, o adaptar los mismos a las necesidades de la industria próxima a cada universidad, pero lo cierto es que esto apenas ocurre con los grados que ya existentes y que esta flexibilidad aporta más desventajas que ventajas.
La elaboración de los planes de estudios a nivel nacional (o incluso europeo) con cierta libertad a la hora de ofertar asignaturas optativas facilitaría la convalidación de títulos, la movilidad y la colaboración entre universidades, la generación de recursos comunes para los mismos grados, ahorro de costes en el desarrollo de los planes de estudios y un sin fin de ventajas. Algo de lo que cada vez estamos más lejos.
¿Entonces estamos equiparados con Europa?
Como ya hemos comentado anteriormente el plan Bolonia supuso la desaparición de diplomaturas e ingenierías técnicas (con una duración de 3 años) y de licenciaturas e ingenierías superiores (5-6 años) para dar paso a grados de cuatro años con la promesa de equipararse con europa, ¡nada más lejos de la realidad!
El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) establece los principios y directrices que deben seguir los sistemas universitarios que están adscritos al mismo, y en lo relativo a este asunto en cuestión establece que los Grados deben tener una duración de 180 a 240 ECTS, es decir entre 3 y 4 años. Por lo que el aumento de ciertas titulaciones en ningún momento ha favorecido la equiparación con el sistema universitario de otros países europeos. Además la EEES tampoco establece los planes de estudios de ninguna titulación, por lo que si te lo estabas preguntando no hay ninguna normativa europea que establezca los contenidos que debe tener el Grado en Periodismo para establecer cierta homogeneidad entre los países de la unión europea.
La adaptación al EEES se podría haber realizado manteniendo la duración de las titulaciones de 3 años, como es el caso de las antiguas diplomaturas de Enfermería o de Administración y Dirección de Empresas, que ya contaban con un alto nivel de reconocimiento académico y profesional, tanto a nivel nacional como internacional. Estas titulaciones ofrecían una formación sólida, estaban bien valoradas en el mercado laboral y garantizaban una buena empleabilidad de los egresados, lo que demuestra que la calidad de una carrera no depende necesariamente de su duración, sino de su contenido y enfoque práctico.
La implantación del plan bolonia ha perjudicado especialmente a los estudiantes de Grados en Ingeniería y otras titulaciones técnicas, que han visto aumentado un año la duración de dichos estudios, esto no sería un problema si la gran mayoría fuera capaz de finalizar los estudios en el tiempo estipulado, pero según una encuesta propia el 69.8% de los encuestados tardó más de lo estipulado, lo cúal ya nos indica que un alto porcentaje requiere de al menos 5 años en finalizar los estudios a lo que hay que añadir el gran coste económico asociado.
Por último destacar que un gran número de países adscritos EEES cuenta con grados universitarios con 180 ECTS o lo que es lo mismo, una duración de 3 años:
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